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IPortada/ Retrato/ A sus zapatos   l Imprimir Artìculo Imprimir este articulo
 
 

En una de tantas anécdotas que tiene por relatar, la señora Josefina cuenta que en una ocasión los amantes de lo ajeno la visitaron y le robaron su grabadora y la herramienta que necesita para armar su puesto. Otro día, un señor llegó a pedirle que le rentara parte de su puesto, a lo que respondió que no podía por que no lo conocía y no era justo para su bolsillo tener competencia en el mismo lugar de trabajo.

Sacarle brillo a los zapatos no es suficiente, en cada boleada ella le da brillo a las esperanzas de quienes la rodean y la conocen. Cuando no va a trabajar los vecinos la extrañan, ya la conocen por el rumbo; y aunque preserva una salud envidiable no ha estado exenta de visitar el hospital, a diario le pide a Dios que la ayude y le dé fuerza. A pesar de que tiene que estar de pie la mayor parte del día, no se raja.

Todo el año hay trabajo comenta Josefina, “la persona que quiere andar bien vestido, limpiecito de pies a cabeza, también debe de traer sus zapatos limpios, es la presentación de una persona,  a veces que voy con mis zapatos le digo a mi hija, a ver que día paso por un puesto de bolero para que me los limpie” (risas).

En sus ratos libres acostumbra a leer el periódico. Como si no fuera suficiente, en casa teje unas bolsas únicas, artesanía pura, se las ingenió para empezar a venderlas y cuenta que a la gente le gusta su estilo.

 

El legado continúa

Su hija menor le ayuda los sábados, entre las dos atienden a los clientes o le aventajan con los zapatos que les dejan por encargo. Su hija aún estudia y la señora Josefina la ayuda con los recursos indispensables para que termine la licenciatura.

Josefina se siente parte del entorno. “Estar aquí en la calle es sentirme dentro de mi casa, soy feliz. Los domingos que descanso hasta me siento triste, ya espero el lunes para regresar, me ayuda a no sentirme triste, me sirve de aliciente, me da alegría. Ya los ruidos de los carros y hasta la lluvia son parte de mi rutina”.

“Yo no quiero sacarme la lotería, no me sentiría bien, la lucha es diaria y debemos de sentirnos orgullosos de nosotros mismos, como en el pueblo la gente es de lucha, de lucha constante, porque es una satisfacción saber que tus manos aún sirven”.

La señora Josefina Hernández atiende con el mismo gusto tanto a clientes de tradición como los que recién ha conocido. Su "puestecito" se encuentra en la esquina de avenida Circunvalación del Norte y calle Álvaro Alcázar. Su horario de servicio es de lunes a sábado de 9 de la mañana a 3 de la tarde.

 
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