La sociedad sexuada: “Sexo en todas partes”
Jean Claude Guillebaud, en su ensayo La Tiranía del Placer, indica: “La creciente expectativa y presión cultural por estar a la altura del sexo puede considerarse como otra de las causas que influyen notoriamente en la naturalidad de las relaciones físicas y el apetito sexual”.
De los asexuales encuestados, ocho de cada diez creen que directa o indirectamente, la sociedad los presiona para ser sexuales. Verónica de México opina: “Se idealiza e infunde el sexo desde una manera comercial, moralmente aceptable y socialmente exaltada”. Al respecto, desde España, Ángel opina: “La sociedad presiona totalmente, parece que si no follas no eres nadie, o que follando se van los problemas”.
Las opiniones anteriores representan una mayoría sobre los asexuales que dicen no sentirse presionados por la supremacía del sexo en todos los niveles de comunicación social.
Aunque admiten sentirse impuestos a darle una prioridad al sexo como si se tratase de un elemento principal en la vida del hombre, la mayoría asegura no sufrir ningún tipo de estrés o represión por no poder inclinarse a impulsos sexuales como el resto de la población. Incluso 70% dicen no tener ninguna clase de conflictos en sus relaciones interpersonales.
Siguiendo esta idea, los asexuales no confían en que la sociedad en sí misma los entienda y acepte como individuos distintos al común por la ausencia de práctica sexual, por lo que tienden a reservarse su asexualidad como un atributo privado de su personalidad.
Verónica incluso lo esconde de su familia: “Mis hermanos y mamá me consideran ‘rara’, lesbiana, traumada, amargada, deprimida. Esto me ha llevado a algunos conflictos y mal entendidos con mi madre”.
Por el contrario, 30% han confesado su condición por lo menos a un integrante de su familia o amigos, como Mario de México: “Mi relación familiar es muy placentera mientras haya respeto entre los integrantes de mi familia”.
“La relación con mis amigos es muy buena, me aceptan tan cual soy y no me ponen en duda, es más, algunos de ellos ya habían escuchado hablar de esto”- comparte Victoria, chilena.
“Absolutamente, estamos bombardeados por todas partes para ser sexualizados, cada vez más, en la televisión, las películas, la publicidad, las canciones, cada vez más y más y más…”, se leía en uno de los testimonios.
En concordancia con las opiniones anteriores, Philip Hodson, miembro de la Asociación de Psicoterapia de Gran Bretaña, precisa, que el deseo se suprime porque no se identifican con la imagen del sexo que venden los medios de comunicación, se sobrevalora lo genital y el coito, y se reducen los aspectos afectivos y emocionales.
De ahí que analistas del tema como Anne Dufourmantelle, filósofa y psicoanalista, autora del ensayo Blind Date, Sexe et philosophie, consideren normal que algunos terminen rechazando el sexo de manera consciente o inconsciente como respuesta a la sexualización de todos los objetos de consumo, incluído el ser humano.
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