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“La idea del sexo me causa repulsión,
no tengo impulso sexual,
tal vez, simplemente no tengo líbido”
Anónimo
Hace algún tiempo, Anthony Bogaert, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Brock, en Otawa, Canadá, tomó un estudio realizado en Inglaterra y analizó 18 mil respuestas a una encuesta sobre sexo. Descubrió que el tres por ciento nunca había sentido interés sexual por alguien, lo que significa que una de cada cien personas se podría considerar asexual.
Jóvenes solteros, de ambos géneros, residentes de países como Argentina, Chile, Colombia, España, Venezuela, además de México de donde provenía la mayoría, respondieron algunas preguntas que planteó Revista Ecléctica para indagar en el tema.
Los encuestados forman parte de la Red de Visibilidad y Educación Asexual, tienen entre 15 y 28 años de edad y todos se definen a sí mismos como asexuales porque no tienen interés por las relaciones sexuales. En cambio, el 90% dijo sentir atracción física sin connotaciones sexuales hacia otras personas.
Así lo reafirma Paulina Millán Alvárez, sexóloga del Instituto Mexicano de Sexología, pues asegura en sus declaraciones que “las personas asexuales son aquellas que muestran muy poco o ningún deseo por las relaciones sexuales”, pero reconoce que a pesar de ello, algunos asexuales conservan el interés romántico hacia otras personas.
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Por su parte, Raúl Paredes Guerrero, director del Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México, afirma que la asexualidad puede definirse como la “falta de deseo o interés sexual que no produce malestar personal o psicológico”. Detalla que esta ausencia de deseo se asocia a la falta de fantasías, pensamientos y actividad sexual.
Asexualidad: ¿La cuarta orientación sexual o simplemente una forma de vida?
“El fenómeno de la asexualidad, que como casi todos nació en Estados Unidos, agrupa a un gran número de personas”, publicó el diario español La Voz Digital en mayo de 2009. La asexualidad se ha convertido en un acontecimiento radical, por el simple hecho de excluir al sexo de la vida cotidiana. Y aunque se ha definido como la cuarta orientación sexual, una mezcla de tendencias e incluso como una forma de vida, las estadísticas complican su clasificación determinante.
Conforme a los resultados de la encuesta, la mitad de los asexuales siente atracción hacia el género opuesto, el 40% hacia ambos géneros y el 10% hacia ninguno, lo cual indica que la asexualidad no es una orientación sexual como tal.
Incluso, la sexóloga Paulina Millán reafirma: “Hay asexuales que sienten atracción por hombres, mujeres o ambos, sólo que no les interesan las relaciones sexuales, entonces se definen más como heterorománticos, homorománticos o birománticos”, a lo que el psicólogo Jonathan Altamirano Cortés, jefe de Vinculación del Instituto Mexicano de Sexología, complementa: “La asexualidad no es una preferencia u orientación, sólo una parte más del repertorio de expresiones comportamentales de la sexualidad, nada tiene que ver con preferencias”.
El ginecólogo Domingo Moreno, por su parte, también desprende a la asexualidad de todo nexo que pudiera definirle como orientación, pues la sexualidad, explica, tiene dos componentes, uno físico y otro emocional, de forma que hay quienes pueden prescindir de la expresión mecánica del sexo, pero no de las manifestaciones de afecto, y este rechazo a la expresión sexual física puede explicarse también a través de aspectos biológicos.
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