Edición Impresa Edición Impresa Archivo Archivo Archivo Archivo
 
 
 
IPortada/ Miatz/ El desconocido Venadito   l Imprimir Artìculo Imprimir este articulo
 
 
 

Dicen que ha existido desarrollo en el tema de la educación, como platica "Lupe", un niño de 11 años de edad: ¨Antes ni escuela había, ahora ya la hicieron y tenemos a nuestro maestro que diario nos da clases¨. La escuela de "Lupe" consiste en un cuarto de unos quince metros cuadrados, en donde los niños permanecen de  nueve de la mañana a dos de la tarde.

Para quienes van a la secundaria es necesario ir a  la población más cercana: Santa Cruz, para cuyo camino de terracería no existe otra opción mejor que viajar

35 minutos en bicicleta, burro o caballo. De hacerlo caminando tardarían hasta dos horas. De las opciones preparatoria y universidad, lo más próximo es asistir a las escuelas que se localizan en la cabecera de Matehuala. 

En lo que respecta a los servicios públicos, la Secretaría de Salud envía un médico general cada quincena a la comunidad. La luz eléctrica llegó a la comunidad hace unos siete años, según aseguran los habitantes. No tienen gas, cuando requieren calentar algo lo hacen con leña, mientras que al agua potable solamente tienen acceso los miércoles y domingos. Es imposible pasar por alto el hecho de que no cuentan con drenaje y por ende, tampoco tienen tazas de baño en sus casas, sus necesidades las realizan en letrinas, una zanja que funciona como retrete colectivo.

Sobre las vías de comunicación, ninguna casa cuenta con servicio telefónico, pero en la mayoría de los hogares tienen por lo menos un celular que juega a que no se le escape la señal. En El Venadito existe sólo una computadora, con todo y acceso a Internet que se encuentra en la escuela, como apoyo didáctico a la que los maestros y los alumnos pueden acceder.

Los medios de transporte más utilizados son las bicicletas y los animales cuadrúpedos, así como carros de madera que funcionan al ser jalados por burros.

Los habitantes diariamente luchan por sobrevivir, no resienten el hecho de que las distintas autoridades prácticamente no mantienen ningún contacto con ellos, no replican ante la situación de estar casi incomunicados a no ser de los caminos de tierra que funcionan bien siempre y cuando no sea temporal de lluvia, y ni siquiera toman en cuenta el hecho de aparecer incorrectamente en los mapas (muchos de ellos lo refieren la ubicación de la localidad como "Pozo Venadito").


 


¨Lo único que pedimos es que nuestros hijos sí puedan estudiar, y que nunca nos falte el taco¨, sentenció el señor Manuel, residente del lugar.

Luego de conocer las historias de los habitantes, si hubiera un letrero de bienvenida al poblado, podría leerse: “Bienvenidos a El Venadito, tierra de trabajo duro y gente buena de quienes mucho se puede valorar y aprender”.

 
 
2 de 2
Siguiente >


 
aqui va la publicidadPublicidad
 
 
 

RevistaEclectica.com 2009
Los contenidos firmados son responsabilidad de cada autor
Diseño en Internet: Omar Hernàndez

 
Archivo