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Holmes versus House
Por Martha Garín Montes

 

Alto, delgado, engreído, solitario y casi siempre tiene la razón... Los siguientes individuos que cumplen con la descripción anterior: Sherlock Holmes y Gregory House.


El primer personaje es un detective de entre 22 a 35 años de edad, fue creado por Sir Arthur Conan Doyle en su libro escrito en el Siglo XIX. Holmes es alto, delgado en extremo, de nariz prominente y aguilada. Solitario y diletante, también ufano de sus extraordinarias habilidades en lo que él mismo denominaba "el arte (o ciencia) de la deducción”. Invariablemente resolvía siempre sus casos criminales, y ha sido interpretado por criaturas antropomorfizadas. Por ejemplo: en la película de dibujos animados Policías y Ratones (Disney, 1986) un ratón llamado Basil se asemeja a Sherlock.

El segundo individuo, médico de profesión y mejor conocido como Doctor House tiene una descripción casi idéntica al primero, salvo por la nariz prominente y aguileña. Si embargo, esta similitud sobrepasa el parecido físico entre personajes, al menos para Universal Channel, empresa que produce y transmite los episodios de Dr. House, que hizo una comparación abierta en su página de Internet.

Lo increíble es que un personaje que forma parte de la literatura inglesa clásica, haya sido apabullado por House, un fenómeno realtivamente reciente de serie televisiva estadunidense, y más aún es increíble que pocas personas hagan la comparación entre la similitud de personalidades.

Entre las semejanzas publicadas por seguidores de la serie y de la obra literaria destacan: la letra inicial de los apellidos de ambos personajes, al igual que el de sus amigos más cercanos, su adicción a una droga, la presencia del apellido Aldrin en ambas historias, así como sus aficiones, su compleja relación con quienes los rodean entre otras cosas. Cabe mencionar que las actitudes de rechazo social, ridiculización e insultos a sus contrincantes son más sutiles en Holmes, aunque lo cierto es que no escatima en ridiculizar a cualquiera.

A pesar de los puntos comunes, la calidad entre ambas obras es muy variable, al menos en el contenido. House pasa inminentemente a segundo plano al resaltar el legado literario que Holmes, con todo y su petulancia y abstracción social, ha logrado. La fiebre del engreimiento no es un mal moderno; este padecimiento es característico desde hace por lo menos 200 años como se puede comprobar con Lord Henry en Dorian Gray (Wilde, 1891) es otro claro ejemplo del que hablaremos luego.


A la izquierda Sherlock Holmes y su ayudante John Watson; a la derecha Gregory House y James Wilson
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