De lujos, nada. De espacio, mucho menos; José Romero quien vive en El Sauz desde hace más de 20 años dice: "Esto es como una privadita, pero pa' arriba". Él es una excepción a la regla, uno de los pocos que a pesar de compartir las dos habitaciones y una pequeña estancia improvisada como dormitorio con cinco personas más, no aparenta estar incómodo ni tener deseos de abandonar El Sauz. "No me sacan de aquí hasta [que haya] muerto".
En cambio, Ana Luisa Rubio tiene suficientes razones para querer irse a otro lugar. Cuenta que hace tiempo unos jóvenes lanzaron piedras y rompieron el cristal de uno de los vehículos afuera de su casa, a raíz de eso muchos vecinos pusieron mallas para proteger sus autos. Estas "jaulas" se pueden observar por toda la colonia.
Su deseo es poder vender el departamento en el segundo piso para adquirir su patrimonio en otra ubicación, aunque al tiempo que piensa adónde ir, parece recapacitar y reconoce algunas ventajas de El Sauz, "lo que sí es que aquí hay muy buen [servicio] de transporte", además dice que no sufren por falta de escuelas de nivel básico.
El departamento de Ana Luisa aloja a cinco personas, "lo normal" según su percepción, y es que por otro lado Blanca Estela Núñez dice que aunque ahora sólo habitan cuatro personas en su casa, "llegaron a estar hasta ocho".
Cada departamento mide poco más de 61 metros cuadrados, lo que en el caso de Blanca Estela representaría tan sólo 7.5 metros para realizar las actividades cotidianas de cada habitante del lugar.
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