La propuesta consiste en tomar un huevo de gallina, utilizar el embrión de pollo y mediante ingeniería genética ir detectando momentos fundamentales de su desarrollo y así revertir al embrión en una etapa evolutiva previa y en palabras del paleontólogo “Sacar el dinosaurio que lleva dentro”. Como resultado se obtendrá un ser completamente nuevo, una nueva especie de dinosaurio del Siglo XXI, pero con muchas de las características de aquellos fascinantes pobladores de la tierra hace millones de años: dientes, tamaño, garras, forma, etcétera.
Este proceso denominado “Evolución Inversa” se basa en la teoría de la "Biología evolutiva del desarrollo", una disciplina encargada de determinar el desarrollo de las especies a través de sus relaciones genéticas con otras especies anteriores. De modo que su evolución se entienda como el momento en que su genoma cambió para convertirse en la especie actual y que con ello dejó de ser la especie anterior.
Más sencillo: todas las especies evolucionamos de otra, y con ésta especie compartimos genes que en algún momento cambiaron para convertirnos en una especie diferente, es decir evolucionamos.
En el experimento se intenta descubrir cuáles son los genes que lo convierten en pollo, que lo hacen tener determinado tamaño, tener alas en lugar de extremidades; los genes que no le permiten que tenga dientes ni garras. En sí, Horner trata de encontrar los genes que impiden al dinosaurio ser dinosaurio y ser ave. Una vez que se encuentren esos genes se intentará “apagarlos” y dejar que el dinosaurio que, genéticamente todo pollo tiene dentro, emerja.
¿Por qué usar un pollo? |
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