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IPortada/ Escaparte/ Del ADN al "Dinochicken"   l Imprimir Artìculo Imprimir este articulo
 
 

La propuesta consiste en tomar un huevo de gallina, utilizar el embrión de pollo y mediante ingeniería genética ir detectando momentos fundamentales de su desarrollo y así revertir al embrión en una etapa evolutiva previa y en palabras del paleontólogo “Sacar el  dinosaurio que lleva dentro”. Como resultado se obtendrá un ser completamente nuevo, una nueva especie de dinosaurio del Siglo XXI, pero con muchas de las características de aquellos fascinantes pobladores de la tierra hace millones de años: dientes, tamaño, garras, forma, etcétera.

Este proceso denominado “Evolución Inversa”  se basa en la teoría de la "Biología evolutiva del desarrollo", una disciplina encargada de determinar el desarrollo de las especies a través de sus relaciones genéticas con otras especies anteriores. De modo que su evolución se entienda como el momento en que su genoma cambió para convertirse en la especie actual y que con ello dejó de ser la especie anterior.

Más sencillo: todas las especies evolucionamos de otra, y con ésta especie compartimos genes que en algún momento cambiaron para convertirnos en una especie diferente, es decir evolucionamos.

En el experimento se intenta descubrir cuáles son los genes que lo convierten en pollo, que lo hacen tener determinado tamaño, tener alas en lugar de extremidades; los genes que no le permiten que tenga dientes ni garras. En sí, Horner trata de encontrar los genes que impiden al dinosaurio ser dinosaurio y ser ave. Una vez que se encuentren esos genes se intentará “apagarlos” y dejar que el dinosaurio que, genéticamente todo pollo tiene dentro, emerja.

¿Por qué usar un pollo?

 


En realidad ovíparos como las avestruces también tienen una gran similitud con los dinosaurios, pero os científicos ya tienen un mapa completo del genoma del pollo lo que facilita el experimento, identificar los genes dinosaurios como los encontrados en aquellos fósiles será mucho más sencillo.

Esta supuesta teoría ha sido tanto alabada como criticada tanto por grandes exponentes del mundo científico así como de otros sectores como los religiosos; pero Jack Horner esta decidido a investigar hasta que el “Proyecto Dinochicken” sea una realidad. Según él, éste proyecto no será tan costoso, con la mínima cantidad de dos millones de dólares afirma que en diez años podríamos tener una nueva especie de "dinosaurio emplumado" entre nosotros.

Así pues una vez más la ciencia nos vuelve a sorprender y a recordarnos que lo que en algún momento la gente llegó a considerar imposible, cosa de la fantasía y la ficción, tal y cómo el argumento de la novela de Michel Crichton, la mente de los científicos toma esas ideas y busca la forma de que de algún modo u otro se puedan convertir en realidad. Y quién sabe, tal vez algún día en el mundo tengamos nuestro propio Parque Jurásico.

 
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