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Del ADN al "Dinochicken"
Por Jorge Hughes


 

En 1990 el doctor en medicina y famoso novelista, Michael Crichton escribió una novela de fantasía científica a la que tituló Parque Jurásico. Posteriormente, en 1993, Steven Spielberg convirtió el libro en una de las películas más famosas de la historia del cine y con ello puso en la mente del mundo científico, una de las más osadas preguntas: ¿Es posible traer a la vida a un dinosaurio a pesar de haberse extinguido hace más de 65 millones de años?.

Uno de los paleontólogos más famosos del mundo, Jack Horner, quien fue asesor científico de la película de Spielberg contesta con toda seguridad que la respuesta podría ser sí. Horner es reconocido por descubrir los restos fósiles del mayor Tyrannosaurus Rex además de definir dos nueves especies de dinosaurios: Maiasaura y Orodromeus.

En Jurasic Park, la película, los científicos logran extraer el Ácido Desoxirribonucleico (ADN) que contiene información genética sobre la configuración biológica del dinosaurio a través de un mosquito atrapado en

Esqueleto del "dinochicken" IMAGEN:

ámbar, que llevaba varios millones de años fosilizado. Después, las cadenas de macro-moléculas son procesadas con grandes computadoras para formar cadenas completas y éste a su vez es combinado con el ADN de otros reptiles como las ranas para así obtener a un bebé dinosaurio.

¿Pero qué tal si el ADN estuviera atrapado en los mismos huesos del dinosaurio?

Hace un par de años se creía que era imposible encontrar información genética de seres prehistóricos, sin embargo en abril de 2007 un par de científicos, John Asara y Mary Schweitzer, encontraron dentro del hueso de un Tiranosaurio, moléculas prácticamente intactas de colágeno, una proteína esencial en la piel y los huesos de los organismos pluricelulares. Las analizaron y determinaron que había ADN en el tejido blando del fósil, de hecho determinaron que el animal tenía mucha más relación con las gallinas actuales que con los reptiles.

Dos años después, en abril de 2009, nuevamente encontraron dentro del fémur de un hadrosaurio (dinosaurios con pico ancho) proteínas mucho más antiguas que las del tiranosaurio; con lo que se descarta la idea de que con la fosilización el ácido nucléico moría.


Aunque desgraciadamente no hay suficientes cadenas completas de ADN para hacer los estudios necesarios o para clonar a un dinosaurio, sí las hay para poder confirmar la mencionada teoría evolutiva de que los dinosaurios estaban más emparentados con las aves modernas, como las gallinas y los avestruces, que con los caimanes y lagartos con los cuales también tienen parentesco pero lejano, según los análisis.

Pero, ¿Qué tiene que ver esto con la creación de un dinosaurio si las cadenas de ADN están demasiado incompletas como para clonar a un ser prehistórico?

Resulta que para explicar la teoría de Jack Horner, el uso del verbo "formar" es más adecuado que "clonar". El paleontólogo de la Universidad del Estado de Montana impulsa una nueva teoría sobre cómo traer a la vida a lo que él ha llamado un “Dinochicken” (Pollosaurio). La idea fue publicada 

Horner afirma en su libro “Cómo construir un dinosaurio: La extinción no tiene que ser para siempre” que “Las aves son ante todo dinosaurios”, solo que éstas son la versión cenozoica (la era geológica en la que vivimos) de los dinosaurios.

 
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