Yo he pensado en varios: la soberbia de poder decir “he leído mucho, por lo tanto soy muy culto”, imaginar lo amorfo, o el que yo elijo: conocer lo que otros semejantes, dicen sobre este lugar magnífico y tenebroso en que vivimos, para conocer sus concepciones de la vida en el mundo.
El objetivo más filosófico de la literatura es proponer paradigmas de vida, que es en mi caso el objetivo que yo me propongo al leer. Entiendo dicho paradigma de vida, como un modo de existencia, en el cual dotamos de belleza a nuestro modo de vivir, de manera que nuestra vida sea más que estar en la tierra subsistiendo, así que me pregunto yo, ¿qué parte del hombre es la que ha de cuidarse y perfeccionarse día con día?
-La que al igual que las bestias nace, defeca, se alimenta, eructa y enferma, o
-La que permite al hombre percatarse de que es más que carne y huesos, a través de emociones y paroxismos de éstas.
En este punto es donde cobra relevancia el papel de los libros, el de la poesía, la narrativa y demás modalidades literarias.
Cómo se preguntó alguna vez quien amaba a Virgilio, muchos nos hemos preguntado “¿Cuándo saldré de este infierno?”. Tal vez muchos nos hemos equivocado como Dante, quizá no estamos del todo en el infierno, quizá deberíamos más bien ser como El Príncipe de Wilde. El príncipe feliz al que “nunca se le ocurre llorar por nada” y no precisamente por que fuera de oro, sino porque veía con sus ojos claros de rubíes las verdaderas infamias del mundo, no las nimiedades adolescentes.
Y nosotros hechos de algo mejor que el oro y rubíes somos verdaderamente patéticos al no sentir el dolor de quien vive con nosotros. Por mi parte desarrollo la compuesta de emociones y paroxismos de ellas. Dudo mucho que otro individuo dotado de las mismas capacidades que yo, pueda implantar la ley inexorable del funcionamiento del mundo, pero creo que quienes trataron de plasmar sus concepciones lograron teorías buenas y aplicables, además qué objeto tendría crear cosas tan geniales sino la posibilidad de que fueran reales.
Algo de cierto debe tener, la actitud de Demian de Hesse... después de todo la literatura reproduce hombres, lamentablemente el hombre tiene un ego tan grande como su historia, y lamentablemente también, la única característica que lo distingue de las bestias es lo que lo consume, y lo hace matarse uno al otro. El cuerpo humano al tener funciones idénticas que el cuerpo animal, posee uno maravilloso, que cuando es herido cicatriza solo; resulta imposible creer que la abominación del hombre la produzca precisamente la razón, la que crea, y maquina, cosas terribles.
Nuestro espacio se reactiva, tratando de exponer el pensamiento, de muchos que además de haber muerto físicamente, mueren de la memoria colectiva... aunque, no son más que otro sujeto, semejante a nosotros, la diferencia es que ellos pensaban que tenían algo que decir, y lo dijeron. Escuchémoslos.
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