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De la Tierra a la Luna, cuatro décadas
Por Jorge Hughes


Hace 40 años el hombre realizó la hazaña más grande de la era moderna, puso en órbita a un grupo de seres humanos y los envió directo a la Luna. Entonces era 1969, en medio de la Guerra Fría, la carrera espacial estaba en su máximo apogeo entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS); el objetivo: la conquista del espacio, poner satélites artificiales en órbita y desde luego, poner a un ser humano en la Luna.

Desde finales de los años 50 y durante casi toda la década de los 60, la URSS le llevó la delantera a los Estados Unidos en dicha carrera poniendo el primer satélite y el primer hombre en órbita; pero eso no fue suficiente para superar el Programa Apolo de la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA) y sus posteriores misiones lunares.

 
 
FOTO: Viñetas hechas por la NASA para el sitio de Internet conmemorativo del 40 Aniversario de la misión Apolo 11


La propuesta la hizo el entonces presidente de los estadounidense John Fitzgerald Kennedy en 1961. El mandatario anunció las intenciones de enviar a un hombre a la Luna y regresarlo a salvo antes de que terminara la década, objetivo que se logró con un año y cinco meses de anticipación.

Diez misiones  fueron lanzadas en el periodo comprendido entre 1967 y 1969; cinco sin tripulación y cinco tripuladas; hasta que la misión denominada Apolo 11 saliera al espacio con la primera tripulación que pisó el suelo selenita.  Neil Alden Armstrong de 38 años, fue el comandante y viajó acompañado de Buzz Aldrin de 39 años, piloto del módulo lunar; y Michael Collins de 38 años, piloto del módulo de mando.

Cada uno de miembros de la tripulación habían tenido casi diez años de entrenamiento especial, cerca de 84 mil horas que incluían actividades como simulación de la gravedad lunar, volar el vehículo de entrenamiento para el alunizaje y expediciones geológicas en diferentes regiones de la Tierra para acostumbrase a las condiciones extremas, Todo esto como preparativos para la misión Apolo 11.

Así pues, con la tripulación lista, el 16 de julio de 1969 empezó la travesía que el hombre sólo había logrado en las historias de ciencia ficción. La nave despegó en Cabo Cañaveral, Florida, que curiosamente se ubica tan sólo a 200 kilómetros de distancia del punto de lanzamiento que Julio Verne predijera 104 años antes en sus novelas.

Para que el vehículo espacial Columbia saliera de la atmósfera terrícola era necesario la construcción del “Saturn V” uno de los cohetes más grandes jamás construídos por la NASA. El gigantesco artefacto desechable funcionaba por unos veinte minutos durante sus tres fase en las que era impulsado por oxígeno líquido, petróleo refinado e hidrógeno líquido; para al final consumirse en el espacio o convertirse en basura espacial justo después de haber liberado la cápsula con los astronautas a bordo.

El trayecto desde la Tierra hasta la órbita de nuestro satélite duró 4 días donde la perfecta sincronización tanto de la tripulación, como de los ingenieros en Houston, Texas, surtieron efecto. Debemos recordar que para 1969 las computadoras no estaban ni la mitad de desarrolladas de lo que están hoy. Cientos de cálculos, instrucciones y maniobras que dependían sólo de la inteligencia y habilidades de los humanos que estaban detrás.

 
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