Internet da paso a lo que Marshall McLuhan, estudioso de la comunicación, denominó “aldea global”, espacio en el cual, la información, la cultura y la comunicación han unificado sus enfoques. La religión no se resiste a ser parte de la aldea global y ya ha abierto las puertas a Internet, “al medio del momento”, atrayendo principalmente a la esfera juvenil.
El 22 de enero del 2009, la ciudad de El Vaticano, central del catolicismo romano, actualiza su sitio oficial en Internet (www.vatican.va) para agregar una octava versión específica de idioma, el chino tradicional.
La sala de prensa de la Sede Apostólica dijo que la adición de la versión en chino del sitio web tiene el propósito por un lado, de que internautas de todo el mundo tengan acceso a los textos del Papa Benedicto XVI y, por el otro, de reanudar relaciones diplom ticas con China, interrumpidas desde hace m s de 50 años.
Antes de que el chino tradicional fuera parte de la oferta del sitio, sólo se tenían versiones para italiano, inglés, francés, español, alem n, portugués y el latín (lengua muerta), esta última añadida en mayo del 2008.
Éste es sólo uno de los m s recientes ejemplos de la incursión de la Iglesia Católica en Internet, descubramos cu l es su terreno real y su avance en el uso de las nuevas herramientas tecnológicas para la comunicación.
Un vistazo a la historia
La estrecha relación entre la Iglesia Católica con los medios de comunicación es muy antigua. Ya en el Siglo II, el papiro y el rollo fueron los primeros medios que fijaban el contenido de la Buena Noticia (conformada por las prédicas de Jesús de Nazaret). Esto sucedía en la región de Jerusalén, Antioquía, Roma y Alejandría.
Posteriormente se salta del papiro y el rollo al volumen, al codex y al manuscrito. En esos primeros momentos de la Iglesia, fue tan admirado y valorado el Libro Sagrado como medio de transmisión del mensaje que según Monseñor Eugenio Romero Pose “entregarlo debido a las constantes persecuciones constituía una apostasía (abandono de la fe)”.
La Iglesia no sólo fue pionera en la utilización de medios ya conocidos, sino creadora de nuevos medios y métodos de comunicación. Un ejemplo es la iconografía que representa escenas que relatan la experiencia, la vida, el saber y el ser de los principales representantes de la Iglesias, como los Apóstoles y los Papas. También representativa fue la evangelización de Europa, que no hubiera podido serlo sin la red de comunicaciones sociales y eclesiales, creadas por instituciones como los monasterios, que consecutivamente dieron origen a las Universitas (sitios donde se comunicaba el saber recibido).
Sin embargo el parteaguas m s significativo lo constituye la llegada de la imprenta desarrollada por el alem n Johannes Gutenberg a mediados del Siglo XV. Este avance permitió que la Iglesia Católica produjera los manuscritos en serie, y con ello su mensaje tuvo una difusión m s amplia y masiva.
A finales del Siglo XVIII, cuando surge la radio y m s tarde con el desarrollo de la televisión, la Iglesia centró su atención en las posibilidades para potenciar la transmisión del mensaje cristiano mediante el uso de estas tecnologías pues consideraba magníficas sus potencialidades, ya que superaban por mucho los logros que podían obtenerse de la imprenta.
Bajo la premisa de que los medios de comunicación est n al servicio de la transmisión del Evangelio, Monseñor Romero Pose expone: “La Iglesia se sentiría culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios, que la inteligencia humana perfecciona cada vez m s”. Reforzando lo que dijera Juan Pablo II cuando definió a los nuevos medios de comunicación como el "el primer areópago de la edad moderna", o sea, el nuevo lugar desde donde se tiene que difundir la iglesia.
Internet. “El don de Dios”
Debido a dificultad de encontrar registros exactos de las p ginas instaladas en los inicios del Internet como medio de comunicación, los datos sobre los primeros contenidos publicados por la Iglesia Católica son imprecisos. Sin embargo se calcula que la apertura de la Iglesia Católica en Internet se da a partir de 1990.
La adaptación de la Iglesia Católica a los medios vigentes en cada periodo de tiempo es casi una obligación. En 1971 bajo el papado de Pío XVII se publicó la carta encíclica Miranda prorsus que versa sobre el tema y en la cual se lee: “La Iglesia los ve (a los medios de comunicación) como ‘dones de Dios', ya que, según designio de la divina Providencia, unen fraternalmente a los hombres para que colaboren así con su voluntad salvífica”.
Tal es la importancia de las telecomunicaciones para la Iglesia que creó un organismo específico para orientarle en el uso de los medios de comunicación, este fue la Comisión Pontificia de Cine, Radio y Televisión que posteriormente se transformaría en el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales (PCCS).
El PCCS ha dicho que Internet es el mejor medio para cumplir con el anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo, en el documento titulado “La Iglesia y la Ética en Internet”, se lee: “Internet proporciona al público un acceso directo a importantes recursos religiosos y espirituales. Posee una notable capacidad de superar las distancias, poniendo en contacto a personas animadas por sentimientos de buena voluntad (…) y facilita muchas actividades y programas de la Iglesia: la evangelización, la catequesis y otros tipos de educación”.
Cada vez son m s parroquias, diócesis, congregaciones, institutos y organizaciones se suman al uso efectivo de las nuevas tecnologías para cumplir sus objetivos. Tan sólo en 2008 se abrieron una gran variedad de servicios relacionados con la Iglesia Católica: Buigle, Catolink, Cathoogle, iBreviary son ejemplos de nuevas plataformas de información y servicios creados por usuarios católicos para diversos fines entre ellos un buscador “católicamente correcto” y un recién estrenada red social que “une y apoya católicos de habla hispana de todo el mundo” según su descripción.
De entre los anteriores destaca iBreviary, esta es una aplicación que se instala en el iPhone para que los usuarios reciban los rezos eclesi sticos correspondientes a cada día del año. Esta aplicación la desarrolló el propio PCCS y est disponible para su descarga gratuita en el sitio de App Store de Apple, en las primeras tres semanas m s de 8 mil personas descargaron esta aplicación.
Adem s de estas innovaciones, los servicios como Facebook, Twitter y YouTube que también son usados por católicos de todo el mundo para compartir los mensajes que les interesan.
En enero de 2009 El Vaticano autorizó la creación de un canal propio canal en YouTube, la p gina de videos perteneciente al emporio Google, al respecto Federico Lobardi, sacerdote encargado de Radio Vaticana y el Centro televisivo Vaticano dijo: “El objetivo de esta iniciativa es ofrecer una fuente de referencia confiable y continua, m s all de los fragmentos de información sobre el Papa y El Vaticano presentes en la red en modo casual y disperso”.
La intención de la Iglesia Católica al hacer uso de Internet y otras nuevas tecnologías, como herramientas eficientes en su misión evangelizadora queda manifiesta; sin embargo, los problemas a los cuales ahora se enfrenta, provienen precisamente, en consecuencia de esta innovadora inserción, pues ha generado una reestructuración indescifrable que comienza a “tentar” sus valiosos preceptos de fe.
Los pecados del nuevo medio.
“Si buscas en Google las palabras ‘iglesia católica’ o ‘fe católica’, aparecer n al instante cientos de miles de entradas relacionadas. Una enorme cantidad de p ginas web, blogs, portales, foros, podcast… que tienen lugar en la Red” comenta Guzm n Pérez, un sacerdote salesiano en entrevista para la revista Aladar.
Sin embargo de esa “enorme cantidad” de sitios relacionados con la fe católica que aparecen en los buscadores de Internet no todos son sitios fiables ni ligados a la institución religiosa, incluso en algunas de esas p gina exponen doctrinas opuestas para los precetos cristianos. Lo anterior es lo m s grave para la Iglesia ya que en esos sitios se encuentran contenidos que confunden a los feligreses, los apartan de su fe y generan confusión en ellos.
La preocupación de la Iglesia Católica por los efectos negativos que pudiera tener un medio tan poderoso como Internet es latente. Uno de los casos m s representativos ocurrió el 5 de marzo de 2009, cuando una Organización No Gubernamental denominada Apostasía Colectiva, convocó mediante su p gina de Internet a que los católicos disconformes con El Vaticano a “darse de baja” de la Iglesia Católica, a renunciar al bautismo de manera simbólica con el objetivo de que la Iglesia no utilizara la cifra de bautizados para imponer leyes y conseguir privilegios.
Ante este tipo de hechos se hace necesaria la regulación de los sitios que se hacen pasar como parte de instituciones o que mediante sus espacios convocan a pr cticas que atentan contra estas.
El sacerdote Paulo Alejandro Gonz lez Enríquez, miembro de la Pastoral de la Comunicación de la Arquidiócesis de Guadalajara, se pronuncia al respecto: “La Iglesia no puede regular porque el Internet da la posibilidad de libertad de expresión (…); Aquí la Iglesia siempre va en el tenor de la formación de los creyentes y las normas van a ser las mismas que han sido desde siempre, la norma moral, los diez mandamientos y los preceptos de la Iglesia”.
A pesar de todo, el PCCS en un documento titulado “La Iglesia y la Ética en Internet” publicado en el año 2002 considera que “no es aceptable quedarse atr s tímidamente por miedo a la tecnología o por cualquier otra razón, considerando las numerosas posibilidades positivas que ofrece Internet“.
Actualmente, la Iglesia Católica posee diversos órganos de prensa escrita y oral, como la Radio Vaticana, el Centro Televisivo Vaticano, la editorial Librería Editrice Vaticana, el rotativo L´osservatore Romano y su p gina de Internet recibe en promedio 11, 500 visitas diarias.
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